T.P.: Villa Bosch

viernes, 7 de noviembre de 2008


El espacio con el que voy a trabajar es el barrio de Villa Bosch, donde vivo.
Mi casa esta ubicada en la calle Potosí al 1600 de uso residencial con algunos negocios cercanos. Vivo entre las calles Aldo Della Rosa y Petkcovic, dando la vuelta a mi casa entre M. Baldini y Pupungato se encuentra la plaza Fray L. Beltrán. Ese sitio es de uso recreativo, tiene juegos para lo niños (toboganes, hamacas, calesitas, etc.), mesas para comer allí que también es usada por los ancianos los fines de semana para jugar cartas. Además los sábados dan clases de Yoga sobre el extenso pasto.
Las calles F. D. S. María de Oro y Aldo Della Rosa son de uso residencial. La zona en general es muy tranquila, pasan pocos autos y la única línea de colectivo que pasa por allí es la del 328.
Sobre la paralela a Potosí, J. M. Bosch al 1400, se encuentra una gran cantidad de negocios por lo tanto es de uso comercial. En la misma calle se ubica el campo deportivo de Casa del Sol y José Ingenieros que parece tener buen funcionamiento. Casi donde termina la calle se encuentra la estación de J. M. Bosch, rodeada de árboles de eucaliptos. Pasando al otro lado de la vía hay mas comercios que hacen al área de uso comercial.
Todo se mantiene limpio, la cantidad de autos es poca así que no hay mucho ruido, los barredores de calles pasan todos los días a las 09:00 AM para hacer su trabajo y los basureros del partido de “3 de Febrero” pasan todos los días a las 21:00 PM para llevarse la basura.

Nuestro barrio no tiene una escuela secundaria propia. El único establecimiento de enseñanza media es un anexo, el de la Escuela 9, de Pablo Podestá.“Villa Bosch tiene un poder adquisitivo distinto, entonces la mayoría de los padres mandan a los chicos a los privados” asegura Ángel De Brasi, presidente del Concejo Escolar de Tres de Febrero.

Es complicado de entender, dado que parte de algo difícil de comprobar, como es asegurar que todas las familias vecinas pueden abonar los setenta, cien pesos o más en algunos casos, en concepto de cuota mensual del colegio privado. Una cifra que obviamente se multiplica por el número de hijos. Si esto fuera tan cierto, entonces no se entiende como algunas escuelas privadas del barrio se ven obligadas a becar a alumnos para colaborar con la economía familiar y asegurar la educación de los chicos.

Un patio que se inunda, algunos techos que llueven, sin laboratorio ni computadoras. Ni siquiera un teléfono que asegure que se pueda llamar a la asistencia médica ante una emergencia de cualquier chico, situación que se resolverá por la voluntad y las ganas de los tres preceptores y la regente Marcela Pati, quienes utilizan sus celulares ante cada necesidad.De los cerca de 200 alumnos que asisten al Anexo de la Nº9, casi no existen chicos de Bosch. Y este es un argumento utilizado oficialmente para no crear una escuela secundaria propia.

La necesidad de una escuela de enseñanza media en nuestro barrio es indiscutible, como lo es que cada día más chicos vecinos son parte del éxodo de alumnos a otros partidos.